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jueves, 23 de enero de 2020

LOS PEREGRINOS DEL CAMINO DE SANTIAGO - Juan G. Atienza

Roncesvalles 2017
El Camino de Santiago es algo que siempre estuvo rondando mi mente en términos culturales... y sigue estando ahí. Hace pocos años, a cuenta de unas vacaciones por los Pirineos me topé con parte del camino; fui a Saint Jean Pied de Port y bajé hasta Roncesvalles donde participé de la misa del peregrino. Era verano pero al atardecer no solo bajó la temperatura sino también una intensa niebla. Me quedó de todo aquello una sensación especial, de confraternidad, de intimidad con el entorno e incluso con todas esas personas desconocidas; solo sentí algo similar en Cuzco pero diferente a la vez. En Cuzco uno parece fundirse en energía, por el Camino de Santiago uno parece conectar con lo universal del ser humano. Como fuere, el concepto de romería, el peregrino, el camino y su entorno configuran terrenos de sumo interés cultural, religioso e histórico y es por eso que me entusiasmó el libro de Juan Atienza. A ellos vamos entonces.

El trabajo propone un recorrido por los distintos aspectos que hacen al camino de Santiago: la leyenda del apóstol, la configuración del recorrido, la relación con la iglesia católica, la intervención de los reyes y poderosos, el impacto cultural, la economía o la catalogación de peregrinos. Pero el hilo de toda la obra es la idea ancestral de este camino, aquello que sucedía antes de la invención de la leyenda del apóstol y qué se vivió/se vive al peregrinar mas allá de la cosa religiosa; es decir, el peregrinaje como búsqueda. Y no está nada mal; pues es sabido que allí persisten ritos que vienen de antiguas culturas atlánticas y que se han incorporado a la tradición jacobea.  El finis terrae parecía ser un lugar propicio para prácticas espirituales de diversa índole y anteriores a la llegada de los católicos, al punto de caer en una fuerte "contaminación" de ambas cosas en los primeros siglos. Atienza hace mucho hincapié en estos detalles para contrastar los esfuerzos que hizo la iglesia a lo largo de siglos tratando de desterrar esas prácticas paganas. Y en este orden, trae a cuenta la historia del obispo Prisciliano de Ávila que vivió en la Gallaecia romana, donde sumó muchos adeptos y fue condenado por la propia iglesia a morir en Tréveris en el año  382. Se entiende que Prisciliano de alguna manera trató de conciliar catolicismo con las creencias anteriores y por ello fue valorado por el pueblo; una hipótesis arriesga que la peregrinación comenzó a su tumba y no a la de Santiago, ya que esto fue 500 años antes de la aparición del sepulcro del apóstol. 

Luego se nos invita a desmenuzar los aspectos del establecimiento del camino como peregrinaje del creyente católico, donde la orden de Cluny tuvo un rol clave. Así reconocemos los sentidos que envuelven la práctica del caminar a pie, del atuendo y de sus elementos, de los hitos o instancias que debía seguir pero también del entorno: las paradas, los albergues, los riesgos en cuanto a seguridad, la muerte en el propio camino, los estafadores, entre otros. Estos apartados orientados a la consagración del mito están bien desarrollados y abarcan cada componente del recorrido: por ejemplo los episodios entorno a Carlomagno (quien baja a  España  para reconquistar territorios al infiel y  pierde la batalla -guiño a la chanson de Roland-, cuyo lugar  fue "trasladado" a Roncesvalles para darle fuerza a la peregrinación), el establecimiento de reliquias y milagros en distintos puntos o la publicación del Codex Callixtinus junto a otros relatos que prescriben "oficialmente" cuál debe ser el recorrido verdadero...

Pero había algo fundamental que instaurar y era el por qué peregrinar. Así se configuran las "gentes del camino" que  estaban compuestas por personas que necesitaban cumplir con la ley (podían condenarte a peregrinar para expiar) o lo que define como "chulería devota" hacia el Siglo XV donde los caballeros andantes salían al camino e incluso organizaban torneos en algunos hitos. También estaban quienes peregrinaban por voluntad, los que cumplían su voto por delegación (enviando a lacayos o pagándole a un peregrino "profesional"), otros en representación de una comunidad/ comarca pero también algún familiar cuyo pariente murió y no llegó a cumplir su voto.

Cuando los caminos se fueron llenando de peregrinos, apareció el problema de su seguridad  junto al de su bienestar. Así se ensayaron soluciones como promulgar que los peregrinos recibieran asistencia en casas particulares u hospitales creados a tal fin y  sanciones a quienes los timaran o  robaran. El peregrino adquirió un status de santo y para poder identificarlo comenzó a llevar un tipo específico de atuendo: hábito, bastón, concha.

No puedo obviar la mención  a la construcción en el camino 😍. Para albergar los diferentes hitos, sus reliquias y lugares de milagros, fueron naciendo incontables ermitas e iglesias en el recorrido. Entre las mas antiguas, las hay de estilo románico y gótico. Y aquí, el románico nos ha dejado demasiado, tanto y tan indescifrable que ya casi el camino jacobeo tiene su propio estilo. Cada maestro constructor puso su marca, anónima, quizás identificable en mas de una construcción pero sin nombre propio. Existen varias teorías  para descifrar las representaciones en los capiteles; se pueden explicar por la cultura de la época y cómo se entendían los episodios religiosos hasta por conocimientos y mensajes ancestrales que nos quisieron legar.  Lo innegable es lo específico de sus imágenes y lo dudoso de sus significados.
Por último, y a cuenta que son  poco mas de 250 páginas pero cargadas de información, no quiero dejar de contar qué opino de esta lectura. Reconozco que comencé el libro con una expectativa un poco romántica y en función de ello esperaba mas anécdotas e historias del Camino. Aparecen las justas para ilustrar lo que se detalla y solo puedo decir que está bien como disparador para indagar a futuro. 

Me pareció excesivo y casi obsesivo el tópico de la imposición de la iglesia creando fieles ignorantes. Uno puede entender las lógicas de poder y también la puja por las creencias pero hay que ponerlas en contexto. Se ofrece una mirada virulenta y manipulada de la peregrinación, muy siglo XXI... todo el tiempo aparecen palabras como "milagrería" "feligresía adicta" "feligresía ignorante" y muchos mas ejemplos. Creo que el poblema es el tono y las palabras usadas, pues entiendo que se deja claro a lo largo del libro que Cluny nos legó un camino aunque solo se refuerce su ambición de poder político, económico y religioso. Me pregunto si esto último, no es al fin, lo que implicaba revelar la palabra del catolicismo en el momento y frente a otras creencias arraigadas.  

La entrada es larguísima y pido disculpas por ello. El tema lo vale y también sumo algún bonus que dejo aquí abajo 😊

¿En serio? El fomento del odio a los salvajes vasconavarros por parte de los religiosos son palabras mayores. Las menciones a "esa gente" en "esas tierras" abandonas a la maldad es cosa seria para advertir al peregrino.
¿Y las mujeres? Escándalo! Mas se fomentó el camino mas quisieron peregrinar las mujeres. En el siglo XIII, los clérigos se quejaban de ello entendiendo que a la mujer le bastaba con atender el oficio y poco podía aportarle ir a la tumba del apóstol.


 "Por el contrario, este origen tendría que contribuir al reconocimiento de algo que, según creo firmemente, tiene capital importancia a la hora de analizar el fenómeno del peregrinaje y el propósito de peregrino: el hecho de que esa marcha hacia el poniente gallego, hacia Finis Terrae, es una tendencia infinitamente mas universal y ecuménica de lo que cualquier grupo o creencia quieran reconocer y proclamar para sí" [34]

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domingo, 28 de junio de 2009

PIONEROS DE LA INDUSTRIA ARGENTINA – María Susana Azzi y Ricardo de Titto

Como todos los libros que nos hablan de historia es un poco difícil hacer una síntesis sin obviar ciertos detalles de contexto. De todas formas, Pioneros de la Industria Argentina es un libro que cruza distintos géneros; quizás el que más puede atraparnos remite a las biografías individuales de esos señores cuyo apellido mas no sea resuena en nuestros oídos. Pero además enriquece el relato histórico y como señala Eduardo Zimmermann (Doctor en Historia Moderna, desde 2003 Rector de la Universidad de San Andrés) en su prólogo también nos propone incursionar en la Historia de las Empresas como disciplina académica en tanto herramienta para el debate económico en contexto. Pero pasemos a esto de “pioneros”. 

Reconozco que la palabra pioneros me hace cierto ruido, quizás porque sus connotaciones han ido variando y en la actualidad casi resulta difícil mencionar en tanto que pionero a cualquier adelantado español por ejemplo. Entiendo que tiene que ver con una idea un tanto acrítica o excesivamente positivista de la palabra. De todas formas si nos adentramos en la definición académica podemos denominar de tal forma a aquellos que incursionan en aspectos novedosos de cualquier actividad humana. En esta dirección es que los autores nos presentan hombres que han destacado en nuestra historia por su visión, innovación y compromiso con distintas dimensiones de la producción industrial. 
Así suceden los Noel, Tiburcio Benegas, Antonio Devoto, los Tornquist, Luis Magnasco, Mihanovich y Dodero, Bunge & Born, Otto Bemberg, Torcuato Di Tella, Ernesto Oppenheimer, Wolf Schnolnik, Julius Deweer, Fulvio Pagani y Agustín Rocca. No me cabe duda que al menos unos cuantos nombres de los mencionados en el párrafo anterior nos remiten ideas, imágenes y, por qué no, algunos recuerdos. 

Cada emprendimiento constituye un capítulo donde se nos presentan anécdotas de vida que se entrelazan con el propio contexto político-económico del país y, en todo ello, la emergencia de influyentes industrias al menos en su tiempo. Cierto es que, si la historia la estudiamos por procesos, puede resultar difícil contextualizar estas biografías pero sin embargo, los autores nos dan pautas suficientes para comprender desde dónde partieron los proyectos y el por qué de las decisiones que fueron haciendo a su desarrollo. En ese sentido, la importancia del libro también radica en ser “disparador” de distintas temáticas en relación a la propia Argentina para que cada lector se permita investigar un poco más.

Desde una mirada recreativa, en una lectura amena y sencilla uno se anima a preguntarle a sus mayores qué puede recordar o no de cada momento y hasta entender algunas cosas: por ejemplo, recuerdo de niña que mi madre me contaba que gustaba de ir a pasear a Montevideo en el “Nicolás Mihanovich”  o de hablar de las casas Bonafide como lugares mágicos de golosinas y café. Y sí, recorrer estos relatos nos permite satisfacer cierta curiosidad y ampliar la mirada sobre el devenir de los últimos 150 años.

Una de las historias que más me gustó por la calidad de sus anécdotas, fue la de la familia Noel que comenzó con la primer guerra Carlista por 1833 en España ( http://es.wikipedia.org/wiki/Carlistada ) y su consecuencia en la fuerte inmigración vasca hacia nuestro país. Así llegó Carlos Noel a estas tierras rosistas y comenzó su producción de dulces que hasta la mismísima Manuelita encargaba. Sumo a ello la vida de Luis Magnasco sinónimo de quesos y las dificultades de producir allá por 1860 donde los tambos no tenían método alguno y donde incluso el consumo de productos lácteos difería entre el campo y la ciudad: básicamente, en el campo no se consumía leche o derivados. El recorrido que hizo Magnasco fue tan amplio como único: hacer más eficiente la producción tambera, asegurar el abastecimiento y lograr que los productos fueran frescos en una época en que ni heladera había y el tren apenas comenzaba a ayudar al traslado; en esta misma línea el apartado sobre la manteca merece toda la atención. Por último, también despertó mi curiosidad la historia de las navieras. En una ciudad que hoy por hoy casi no mira al río, nos propone reencontrarnos con las vidas de Mihanovich y Dodero que casi como una nota de color pujan por afianzar recorridos de carga y de pasajeros que invitan a imaginar una vida muy distinta. Desde ya, cada uno de los capítulos permite descubrir jugosos datos.

El libro además posee dos secciones de fotos muy ilustrativas donde uno puede ponerle rostro a estos personajes. Más allá de que al libro lo cataloguemos de almohada, de subte o de tren creo que cada lector le puede dar una vuelta más a algunos puntos clave: la relación de nuestros pioneros con la política, el proceso de integración de los inmigrantes con el resto de la sociedad argentina, los vaivenes sociales y la relación con los obreros / campesinos o los procesos macroeconómicos. Considero que, tanto desde el aspecto recreativo como desde una mirada de investigación, estos relatos incursionan en una dimensión poco trabajada por estas tierras donde se ha focalizado mas la vida de políticos o militares y ello de por sí lo hace sumamente interesante.

“Para instalar el producto en el mercado, una hábil promoción consistió en la inauguraciónj de los Munich, edificios para el consumo de cerveza ambientados en estilo alemán y con buenos diseños de vitrales, vajilla, lámparas, arañas, escaleras, barandas y dibujos exteriores. El más famoso, inaugurado en el verano de 1927 –y que aún sigue en pié-, es el suntuoso y emblemático edificio ubicado Costanera Sur, que fue abierto junto con el balneario, por entonces muy concurrido. Hasta los años cuarenta, ‘ir a los Munich’ era un paseo clásico de los porteños y una cita obligada para las parejas de enamorados” Historia de la Cervecería Quilmes en el capítulo Otto Peter Bemberg y su hijo Otto Sebastián: 204 PIONEROS DE LA INDUSTRIA ARGENTINA, Editorial El Ateneo, Buenos Aires, 2008

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